En pleno desarrollo de la campaña para las Elecciones Regionales y Municipales, surge un llamado a la reflexión sobre el verdadero rol que cumplen los consejeros regionales, ante la proliferación de propuestas que, según la legislación vigente, no forman parte de sus atribuciones.
Diversos sectores advierten que numerosos candidatos ofrecen gestionar obras, conseguir presupuestos o ejecutar proyectos para sus provincias, compromisos que corresponden al Poder Ejecutivo Regional y no al Consejo Regional.

De acuerdo con la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales, la principal función de un consejero regional no es ejecutar obras públicas, sino ejercer un rol de fiscalización y control político sobre la gestión del Gobierno Regional.
Entre sus responsabilidades destacan la supervisión de la ejecución de obras y del uso de los recursos públicos, la aprobación y modificación de ordenanzas regionales, el análisis y aprobación del presupuesto institucional, así como la representación de los intereses de la población dentro del Consejo Regional.
En ese contexto, especialistas consideran que la ciudadanía debería orientar sus preguntas hacia aspectos relacionados con la transparencia y el control de la gestión pública, tales como las acciones que impulsarán para prevenir la corrupción, fiscalizar las obras en ejecución, promover normas regionales y defender los intereses de sus provincias.
El pronunciamiento también plantea una autocrítica dirigida a quienes, pese a conocer el marco legal, respaldan campañas basadas en promesas que exceden las competencias del cargo, contribuyendo a la desinformación del electorado y debilitando la calidad del debate democrático.
Finalmente, se exhorta a los ciudadanos a emitir un voto informado, recordando que el desarrollo de una región depende no solo de elegir buenas autoridades, sino también de comprender las funciones que realmente les corresponde desempeñar.




