Carta 1048: Movilizaciones en Europa, por la dignidad que queda (28/10/2026)

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Por Manuel Yóplac Acosta

En las dos últimas semanas se ha visto movilizar por las calles a millones de personas en varios países del continente europeo. El malestar social se hace evidente, y los jóvenes, principalmente, se hacen sentir con cuerpo y alma, pese a la represión de los gobiernos.

Más allá de los golpes y actos violentos que se suscitan en el viejo continente, creo, vale la pena reflexionar brevemente sobre el porqué de estos movimientos sociales. En primer lugar, es de saber, que la mayoría de países donde se dan estas movilizaciones, los respectivos gobiernos apoyan política y económicamente una larga guerra que lidera Estados Unidos, y, en consecuencia, el presupuesto del Estado disminuye para la educación, salud y otros servicios públicos, generándose un alza de costo de vida. Por otro lado, la crisis europea, es también una crisis del modelo capitalista, que incluye un cansancio generalizado de una forma de vida basada en el consumo y el mercado, donde el ser humano va perdiendo su esencia de sujeto para convertirse cada vez más en objeto.

En este contexto, los movimientos sociales, se pueden entender como respuesta a un cansancio de forma de vida y la búsqueda de una nueva forma de vivir en sociedad. Desde la sociedad civil, es obvio que hay malestar y rabia; pero también, desde la mirada de los gobiernos, hay miedo y represión. En consecuencia, el modelo Occidental de gobierno y de vida, al que aspiramos o tomamos como ejemplo los países de América Latina y otros países del mundo, no parece ser lo mejor, hace falta entonces repensar nuestro futuro, no solo desde una mirada de justicia social, sino también desde el equilibrio social y natural.

Finalmente, es creo prudente decir, que, si hay malestar es bueno protestar; a veces es más digno manifestarse que callarse. Las decisiones políticas de los gobiernos tienen consecuencias directas en la forma de vida de los ciudadanos del mundo.  Por ejemplo, -para nuestro caso- una guerra en curso en tan lejanos lugares, ha hecho que, en Perú, el precio del combustible haya aumentado en más del 60% en los últimos cuatro meses; y aún así, no se ha visto una movilización por esta alza que afecta directamente el costo de vida.

Por ello, considero que las movilizaciones en Europa son valiosas desde la dignidad humana, -no callar-, también es una manera de decir quiero vivir mejor, quiero equilibrio, quiero paz.

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