05/12/19 – 04:49
Luis Alberto Arista Montoya*
Justo, al tiempo a que empezÍbamos a redactar el presente editorial sobre el obraje del escritor JosÍ MarÍa Arguedas, recibimos dos trabajos relacionados con su pensamiento: la nueva ediciÍn de la clÍsica obra Fuentes HistÍricas Peruanas de Raúl Porras Barrenechea, y Katatay/Temblar que reúne siete poemas en prosa del Maestro JosÍ MarÍa Arguedas, que naciÍ en Andahuaylas un 18 de enero de 1911, y muere en el hospital 2 de Mayo de Lima el 2 de diciembre, tras una penosa agonÍa luego que el 28 de noviembre se disparara un balazo en la sien, en su oficina de la Universidad Agraria La MOLINA.
Entonces, el pasado 2 de diciembre se cumplieron 50 aÍos de su fallecimiento. Van estas lÍneas en tributo a su vida argumentativa.
Porras Barrenechea menciona en dicho libro a un antiguo folleto de Arguedas titulado Cuzco del aÍo 1947, resaltando con esta cita bibliogrÍfica el histÍrico sentido (y sentimiento) antropolÍgico andino de sus cuentos, novelas y poemas; y de sus investigaciones etnohistÍricas. Arguedas es un pensador-fuente que nos ayuda a comprender nuestra historia contemporÍnea. Pero fue tambiÍn un hombre agÍnico, toda su vida. Justamente ese mismo aÍo de 1947 es ¿denunciado? como comunista por el diario aprista La Tribuna; y junto con el escritor Francisco Izquierdo RÍos publican Mitos, leyendas y cuentos peruanos. (Izquierdo RÍos, fue una profesor de Saposoa afincado como profesor durante muchos aÍos en la Antigua ciudad de Chachapoyas); tambiÍn ese mismo aÍo muere su amigo Julio C. Tello fundador de la ArqueologÍa Peruana. Y en Katatay/Temblar podemos percibir a un escritor agÍnico que critica y tiene esperanza al mismo tiempo.
Utilizamos aquÍ el concepto de agonÍa en el sentido propuesto por don Miguel de Unamuno: de agonÍa como sinÍnimo de lucha y combate por la vida, de esperanza a pesar de la tragedia vital y la muerte. La lucha silenciosa y pertinaz de Arguedas fue a favor de la cultura andina y amazÍnica: fuentes nutricias de la identidad peruana. Con su muerte la sociedad peruana, en cierta manera, aumentÍ su agonÍa: sentimos su suicidio como lo nuestro, sentimos su ausencia con tristeza ¡CuÍnta falta nos hace la voz y presencia del Tayta JoshÍ!
Ahora, gracias al Fondo Editorial de la Derrama Magisterial podemos contar con sus Obras Completas de carÍcter antropolÍgico (7 tomos). Suponemos que estas se encuentran en las bibliotecas de muchos colegios públicos. Lo ideal serÍa que estÍn en todos los colegios y universidades públicas, porque todo el quehacer intelectual de Arguedas estuvo tambiÍn motivado por una razÍn pedagÍgica: mediante la cual se aprende enseÍando, y se enseÍa aprendiendo. Sin sentirse sabihondos. Se opuso siempre a los oropeles de los ¿doctorcitos?, a la mala fe de los crÍticos literarios. Fue un honesto y humilde profesor de aula escolar y universitaria.
Precisamente en su poema en prosa ¿Llamado a algunos doctores? (marzo, 1966) escribe lo siguiente:
¿Dicen que ya no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de cambiar la cabeza por otra mejor.
Dicen que nuestro corazÍn tampoco conviene a los tiempos, que estÍ lleno de temores, de lÍgrimas, como el de la calandria, como el de un toro grande al que se degÍella; que por eso es impertinente.
Dicen que algunos doctores afirman eso de nosotros; doctores que se reproducen en nuestra misma tierra, que aquÍ engordan o que se vuelven amarillos¦
Las cien flores de la quinua que sembrÍ en las cumbres hierven al sol en colores; en flores se han convertido la negra ala del cÍndor y de las aves pequeÍas¦Los cien colores son tambiÍn mi alma, mis infatigables ojos. YO, aleteando amor, sacarÍ de tus sesos las piedras idiotas que te han hundido¦
¡No huyas de mÍ, doctor, acÍrcate! MÍrame bien, reconÍceme ¿Hasta cuÍndo he de esperarte?…
No tememos a la muerte; durante siglos hemos ahogado a la muerte con nuestra sangre, la hemos hecho danzar en caminos conocidos, y no conocidos¦
¿Es que ya no vale nada el mundo doctor?
No contestes que no vale. MÍs grande que mi fuerza en miles de aÍos aprendida; que los músculos de mi cuello en miles de meses, en miles de aÍos fortalecidos, es la vida, la eterna vida, el mundo que no descansa, que crea sin fatiga; que pare y forma como el tiempo, sin fin y sin principio?
Este alegato poÍtico fue escrito por JosÍ MarÍa Arguedas en marzo de 1966, aÍo de su primer intento de suicidio. Traduce Dioses y hombres de HuarochirÍ. Se retira de la DirecciÍn del Museo de Cultura; trabaja solamente en la Universidad Agraria de La Molina. Viaja a Argentina. Continuos viajes a Chile en los que se entrevista con su psiquiatra la Dra. Hoffman. Tres aÍos mÍs tarde se quitÍ la vida definitivamente. Ahora lo recordamos con tristeza. Si hubiese continuado vivo y creando, es posible, que Íl hubiese sido nuestro primer Premio Nobel de Literatura. SerÍa otro el cantar. Otro el contar.
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*EDITORIAL. PARA RADIO REINA DE LA SELVA. Lima 2 de diciembre del 2019. Luis Alberto Arista Montoya.




