¿LA CIVILIZACIÓN PUESTA A PRUEBA?

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17/03/20 – 12:48

Luis Alberto Arista Montoya*

    ¿MÍs vale prevenir que lamentar?, ¿no hay mal que por bien no venga? o ¿no hay mal que dure cien aÍos ni cuerpo que lo resista? son algunos  dichos populares que encarnan cierta Ítica de consolaciÍn frente a las amenazas y el miedo colectivo causado por el  coronavirus [COVIDA-19] en modo de pandemia.
   Los distintos niveles de gobierno, las familias, los colegios, la sociedad en su conjunto y cada uno de nosotros habremos de sacar lecciones Íticas para que en el futuro otras pandemias no nos cojan desprevenidos; para – evitando los odios y rencores, las cuentas y los saldos polÍticos pendientes – construir un paÍs dignamente habitable para un bien estar colectivo en forma permanente.
    En casi todo el mundo, incluido en nuestro ¿dulce y cruel? Perú, el nivel de civilizaciÍn de la humanidad estÍ a prueba en cuanto a infraestructura, polÍticas públicas de salubridad, educaciÍn cÍvica y solidaridad. El tÍtulo del libro, ¿La civilizaciÍn puesta a prueba?,  de Arnold Toynbee resulta acertado en estos momentos de angustia existencial colectiva por la desconfianza ante el otro por miedo al contagio. Por eso hemos tomado prestado este interesante tÍtulo.
    EstÍ bien que el gobierno haya suspendido las clases hasta el 30 de marzo y haya autorizado a los directores de los colegios públicos  la compra de productos de limpieza con recursos destinados para labores de mantenimiento; inyectando  ademÍs S/ 165 millones para la adquisiciÍn de kits higiÍnicos, con el fin de reducir la propagaciÍn del COVID-19 en las escuelas del Perú.
    Todo esto estÍ bien. Y ¿despuÍs quÍ? ¿De vuelta a la normalidad?, es decir, superada la emergencia seguramente regresaremos al ¿como si nada?, a seguir viviendo precariamente. Tiene razÍn nuestro amigo el periodista Juan Paredes Castro cuando pregunta: ¿¿QuÍ cartilla gubernamental de hÍbito de higiene puede servir en escuelas, colegios, hospitales y terminales de buses, trenes y aviones, donde sencillamente no hay agua ni desagÍe o donde- si los hay- es peor que si no los hubiera, por la turbidez y el mal olor que los envuelve?? (Escrito en El Comercio, 12-3-2020). Por ejemplo, el agua del rÍo RÍmac que se potabiliza en Lima es uno los mÍs contaminados y contaminantes del Perú. 
    Porque sin agua, ninguna medida de higiene vale. Y pensar que un expresidente se enjuagaba la boca en s pasada campaÍa polÍtica prometiendo ¿Agua para todos?. La anterior ministra de educaciÍn Flor Pablo ha declarado públicamente ayer que ¿solo un 40% de colegios en el Perú cuenta con agua potable?, entonces: ¿hizo algo para acortar tremenda brecha? No vale denunciar y quejarse a destiempo, eso es cinismo polÍtico. Y mientras tanto una empresa de sanitarios provecha la coyuntura publicitando: ¿Vuelve a casa. El baÍo, un lugar donde cantamos y nos arreglamos. Deben ser el ideal. Aprovecha nuestro descuento exclusivo hasta el 15 de marzo?, un cinismo empresarial a todas luces.
     Para una investigaciÍn sobre ¿socializaciÍn y cultura de violencia?, mil niÍos y niÍas entre 8-11 aÍos en edad escolar de extrema pobreza (500 del cono norte y 500 del cono sur de Lima), preguntados sobre: ¿QuÍ es lo peor de tu colegio? contestaron de la siguiente manera: 63.49% dijo que lo peor son los ¿baÍos? ; un 17.20% que ¿no se ve bien la pizarra?(porque estaba muy usada, o era una plancha de triplay pintada de negro?); y para un 11.7% lo peor de su colegio ¿eran las bancas? donde se sentaban para escuchar clases. Todo esto quiere decir que la afirmaciÍn del ¿Yo? del niÍo se da fundamentalmente a travÍs del grado de reconocimiento de su CUERPO, por parte de los ¿otros? (sus profesores y sus compaÍeros). Porque lo peor de los colegios en cuanto a infraestructura son los baÍos (muchas veces silos con paredes de cartÍn o triplay). Esto atenta bÍsicamente contra el sentimiento de pudor y la necesidad de intimidad que se encuentran presentes en los niÍos. Este hecho tiene que ver tambiÍn con el desarrollo futuro de su sexualidad.
    Si esta realidad es gravÍsima en la capital del Perú, es de suponer que aumenta exponencialmente al interior de las regiones, sobre todo en las escuelas rurales, donde la precariedad aparece como algo normal, natural nomÍs.
     De ahÍ que todos debamos sacar lecciones de esta pandemia del coronavirus que nos asedia dÍa y noche. Necesitamos de un Estado-alerta, de un Estado-previsor, ante estas pandemias, huaycos, sequÍas, heladas y otras amenazas y plagas. Saquemos lecciones Íticas de los infortunios para trabajar a favor del Bien Común de todos los peruanos y peruanas.
    ¿Para el aÍo 2030 todos los hogares del Perú deberÍn contar con  servicios de agua potable y salubridad?, debe ser una META de consenso, clara y precisa de lograr con motivo del bicentenario. Es nuestra propuesta¦y aquÍ finalizamos el presente editorial, bebiendo un vaso de agua helada (porque tenemos la suerte de hacerlo) para que nos pase un poco la indignaciÍn.
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 *EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 17 de marzo de 2020. Luis Alberto Arista Montoya.   
   

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