LA POLÍTICA ES UNA CIENCIA, NO UN JUEGO NI UN VICIO.

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Otoniel Alvarado Oyarce

Estamos a escasos tres meses para el próximo proceso electoral, presidencial y congresal, con la rutina de tantos procesos habidos y con la misma esperanza de que nuestro destino siga igual o peor que siempre, porque no se avizoran nuevos lideres, menos aún estadistas que puedan garantizar un ejercicio del poder por lo menos satisfactorio.

Esta carencia de buenos candidatos hace muy difícil a los electores elegir a los mejores, por eso es que no es raro seguir conformándose con el menos malo, por eso se elige a cualquiera.  Por lo mismo creo que resulta oportuno tener que reflexionar sobre nuestra obligación y responsabilidad, para elegir si es que acaso fuera posible a los menos malos, a los menos corruptos, a los menos  deshonestos o ineptos.

Que tarea tan difícil que le toca al pobre ciudadano que quiere votar con relativa esperanza, con dignidad y con mucha racionalidad. 

Mucho se ha escrito en textos psicológicos y administrativos sobre la importancia y metodología de evaluación de personal para el ámbito laboral, ojalá en otro comentario podamos acercarnos técnica y conceptualmente a algunos de ellos, porque pudiera serles de alguna utilidad, y que en este caso se hace de suma necesidad.

No descarto que habrá muchísimos amazonenses que estarán seriamente reflexionando por quién votar, o por quien no votar. Imagino aquellos que hacen lo indecible por ganar el voto ciudadano sin merecerlo, aquellos que omiten sus antecedentes en sus declaraciones, los que no tienen nada que ofrecer y lo peor aún aquellos que ofrecen sabiendo que no lo van a poder cumplir. 

Ante la imposibilitad de contar con candidatos idóneos queda la opción de votar blanco porque esa es una forma de manifestar de nuestro punto de vista y de presionar para que los que se metan en política sepan a qué atenerse.

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