UN PARLAMENTARIO ILUSTRADO

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27/11/18 – 05:53

Luis Alberto Arista Montoya*

Ha muerto un hombre eminentemente acadÍmico. Enteramente polÍtico. Plenamente culto. Supo conjugar estos tres Ímbitos existenciales  hasta el último momento de su trayectoria vital. Nos referimos a Enrique Bernales Ballesteros, nacido en Lima el 6 de noviembre de 1940, muerto en esta misma ciudad el pasado 25 de noviembre de 2018.
Hombre de  gran cultura musical, gran promotor de la Música LÍrica, una de sus pasiones. Es por eso que resulta simbÍlico que su primer velatorio se haya realizado en la Sala Mochica del Ministerio de Cultura, donde funciona la  única emisora peruana de música clÍsica FilarmonÍa, una de sus casas de difusiÍn de su saber. ComprometiÍ tambiÍn a muchas instituciones como la Universidad de San MartÍn de Porres a favor de trabajos de educaciÍn en valores  a travÍs de las virtudes musicales del Bel Canto.
Un hombre cÍvico como ciudadano a carta cabal y como especialista en Derecho Constitucional, en el que fue experto a pesar de no ser abogado. Fue sociÍlogo. A muchos constitucionalistas- seguidores de la pirÍmide jurÍdica de Kelsen-, les sobra la heurÍstica y el dominio de los formalismos y tecnicismos jurÍdicos, pero les falta la visiÍn del contexto histÍrico y sociolÍgico del Perú-mundo. En su caso como sociÍlogo supo estudiar el proceso, los procedimientos y los productos constitucionales como hechos y acontecimientos histÍricos (vÍase su libro ConstituciÍn y Sociedad PolÍtica, Lima 1980); defendiÍ la idea de patria no solo como morada del ser peruano sino tambiÍn  la idea del patriotismo constitucional, a favor de un Estado de Derecho Social y DemocrÍtico. Eso fue reconocido durante su velatorio en la Municipalidad de Lima: morada de civismo ciudadano.
Y al velarse, finalmente, en el local del Congreso simbÍlicamente estuvimos ante la presencia de un muerto-vivo, es decir, con un legado polÍtico permanente: porque fue un diputado y senador de izquierda democrÍtica durante toda su vida, primero durante su militancia en el Partido DemÍcrata Cristiano (aÍos 50-70), luego en el Partido Socialista Revolucionario (1977 hacia delante), partido integrante de Izquierda  Unida (IU), liderada por ¿frejolito? Alfonso Barrantes LingÍn, a quien jamÍs traicionÍ  como si lo hicieron otros burgueses izquierdistas y comunistas termocÍfalos. 
Al Contemplar el  fÍretro de este ejemplar parlamentario dentro del actual Congreso casi totalmente desprestigiado por la corrupciÍn, la  ineficiencia y  por usencia de voluntad de cambio, sentimos nostalgia por la vieja y respetada estirpe parlamentaria  otrora clase polÍtica ilustrada. Ahora pareciera que asistimos al imperio de una clase polÍtica sin clase. Esperemos que el espÍritu bernaleano resucite y se instale en el imaginario sobre todo de los votantes, para aprender a elegir bien a los que nos dicen que nos van a representar honestamente.
Bernales trasladÍ sus buenos modales  al mundo de la polÍtica desde   su ejemplar hogar. TambiÍn desde la cÍtedra universitaria, donde promoviÍ la investigaciÍn cientÍfica sobre la realidad Perú-mundo; su lúcida oratoria docente – motivada con fundamentos a favor del consenso polÍtico- seÍalÍ rumbos dentro de los arduos debates parlamentarios. No fue un polÍtico cualquiera, advenedizo. No. Toda su vida se preparÍ para ejercer el poder con probidad, motivado por una Ética de la Ejemplaridad. Nunca insultÍ al adversario, jamÍs usÍ dicterios para menospreciar a los Otros. Siempre lúcido, hasta el final.
Durante los aÍos 90 del terrorismo de Sendero y del MRTA Enrique presidiÍ en el Senado  la ComisiÍn de InvestigaciÍn de la Violencia Terrorista, entregÍndonos al final dos monumentales volúmenes de diagnÍstico que sirvieron luego a la ComisiÍn de Paz y ReconciliaciÍn. Por esos aÍos llegamos a conocerlo porque integrÍbamos  la ComisiÍn Nacional de EducaciÍn Para la Paz, creada por el Ministerio de EducaciÍn a solicitud de Naciones Unidas, presidida por el Padre Felipe Mac Gregor, Rector de la Universidad CatÍlica del Perú. Compartimos datos y estrategias para instalar en la currÍcula escolar contenidos sobre Cultura de Paz, en forma silenciosa pero sostenida, con perfil bajo.
Por el aÍo de 1986 nos volvimos a ver: cuando llegÍbamos a la Biblioteca Nacional de EspaÍa (situada en la Av.  Paseo ColÍn de Madrid), Íl salÍa de allÍ luego de realizar algunas investigaciones. Conversamos un buen rato. Bueno, ese mismo aÍo el fondo Editorial del Instituto de CooperaciÍn Iberoamerica (ICI) publicÍ su libro El Camino EspaÍol de la Democracia, a favor del consenso polÍtico-social suscitado por los famosos y trascendentales Pactos de la Moncloa. Su libro recopila todos sus artÍculos escritos en diarios peruanos entre 1976- 1986: desde el ocaso y caÍda del franquismo– pasando claro estÍ  por el consenso monÍrquico para la democracia y la elaboraciÍn de su ConstituciÍn de 1978-  hasta la incorporaciÍn de EspaÍa a la Comunidad Europea durante el gobierno del joven polÍtico sevillano Felipe GonzÍlez, lÍder del Partido Socialista EspaÍol (PSOE), que actualmente ha retomado el poder con el presidente Pedro SÍnchez.
 Este libro de Bernales fue una especie de carta de presentaciÍn para los que en esos momentos fuimos becarios del gobierno espaÍol.
La última vez que vimos al maestro Bernales fue a inicios de este aÍo durante la presentaciÍn de su autobiografÍa ¿60 AÍos en la PUC: Una vida Universitaria?. Libro que todo estudiante y profesor universitario estÍ obligado a leer con el fin de asumir la defensa de la autonomÍa universitaria como un Yachay-wasi, es decir, como Casa del Saber y del Hacer, para llegar a celebrar el Bicentenario sin resentimientos y complejos de culpa colectivos.
*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 27 de noviembre del 2018. Luis Alberto Arista Montoya.

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