El reto ciudadano ante el continuismo mafioso del pacto

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 Rudecindo Vega Carreazo

“La mafia gubernamental se ha fortalecido con la vacancia, viene recargada a continuar destruyendo la institucionalidad democrática, manejar y dirigir las elecciones y procurar su reelección gubernamental y congresal.”

La mafia gubernamental del Congreso y el Ejecutivo continuará. Botaron (vacancia es un eufemismo) por unanimidad a Dina Boluarte, con 20 votos más que a Pedro Castillo: sacaron a su títere del Ejecutivo. “La primera presidenta mujer y provinciana del Perú” fue la primera presidenta vacada, y ojalá sea la única que termine en la cárcel. En su lugar han puesto a otro títere, un manejable parlamentario sin experiencia gubernamental ni lustre profesional, procesado por violación sexual y varios delitos. Además, han asegurado, para dirigir el Congreso, a un inteligente asalariado fujimorista, cuyos escrúpulos antifujimoristas dejó en el pasado.

La mafia gubernamental se ha fortalecido con la vacancia. Viene recargada para continuar destruyendo la institucionalidad democrática, manejar y dirigir las elecciones y procurar su reelección gubernamental y congresal. La “yunta presidencial” Jerí–Rospigliosi es expresión de la “parlamentocracia criminal”, del gobierno congresal infestado por organizaciones criminales llamadas partidos. La vacancia de Dina y Nicanor, la pareja presidencial fraternal, supo a milagro de octubre; la designación de la nueva pareja gubernamental, la “yunta presidencial”, sabe a castigo. Elegir al accesitario parlamentario Jerí como presidente de la República y al accesitario Rospigliosi como presidente del Congreso es una provocación al abrumador desprecio y desaprobación ciudadana.

Jerí, un congresista sin peso político, intelectual, profesional ni experiencia gubernamental, llegó al Congreso por accidente, de chiripazo, sin contar con los votos para acceder directamente; ocupó el espacio del electo e inhabilitado Vizcarra. Hasta Alcaraz le ganó en Lima. En el Congreso se hizo conocido por ser procesado por violación sexual, corrupción, enriquecimiento ilícito, contrataciones públicas ilegales, etc. Fue blindado por el Congreso y, usando su curul, se salvó de ser sentenciado.

Ya encarrilado, a pesar de su pequeña bancada, fue electo presidente del Congreso negociando su dependencia con las mafias que gobiernan desde el Parlamento.

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