Funcionarios evalúan riesgos de disturbios mientras negocian cooperación con figuras importantes.
Por Martín Villacís – Expreso
Estados Unidos elevó la presión diplomática sobre el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, al advertirle que podría convertirse en uno de los principales objetivos de Washington si no coopera con las exigencias estadounidenses y si no contribuye a preservar el orden tras el derrocamiento de Nicolás Maduro.
Fuentes con conocimiento directo del asunto, citadas por Reuters, señalaron que la administración estadounidense transmitió el mensaje a través de intermediarios como parte de una estrategia para encauzar una transición controlada en el país sudamericano.
La Casa Blanca diseñó esta hoja de ruta bajo el mandato del presidente Donald Trump, quien busca evitar un vacío de poder que profundice la inestabilidad interna.
De acuerdo con una fuente cercana al razonamiento del Ejecutivo, Trump decidió apoyarse de manera temporal en un núcleo reducido de figuras leales al chavismo para sostener la gobernabilidad mientras se negocian salidas políticas.
En ese grupo, Cabello ocupa una posición central por su control sobre fuerzas de seguridad y su peso en el entramado del poder interno.
Funcionarios estadounidenses expresaron preocupación por el historial represivo atribuido a Cabello y por su influencia sobre cuerpos señalados por abusos generalizados a los derechos humanos.
Al mismo tiempo, Washington evaluó con cautela su rivalidad con la dirigente Delcy Rodríguez, a quien considera una pieza clave para facilitar el proceso de transición.
En ese contexto, una fuente citada por Reuters indicó que Estados Unidos intenta forzar la cooperación de Cabello mientras explora mecanismos para desplazarlo del poder y abrirle una vía de salida al exilio.
Los mensajes transmitidos incluyeron advertencias explícitas. Según las fuentes, Washington alertó que una actitud desafiante podría derivar en un desenlace similar al de Maduro, capturado en una operación estadounidense y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por “narco-terrorismo”, o incluso poner en riesgo su vida. La estrategia, sin embargo, conlleva riesgos para la estabilidad interna venezolana.
Analistas y funcionarios advirtieron que una acción directa contra Cabello podría activar a los colectivos, grupos motorizados afines al oficialismo con capacidad para provocar disturbios en las calles.
La reacción de estos actores dependería de si otros funcionarios del chavismo garantizan protección y continuidad institucional durante la transición.
En la lista de posibles blancos también figura el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, imputado en Estados Unidos por narcotráfico y sujeto a una recompensa millonaria.
Dos fuentes consultadas por Reuters afirmaron que Washington considera clave su colaboración debido al control que ejerce sobre las Fuerzas Armadas.
Justicia estadounidense mantiene presión
“Esto sigue siendo una operación de aplicación de la ley, y no terminó”, declaró un funcionario del Departamento de Justicia bajo condición de anonimato.
Un alto funcionario de la administración Trump evitó responder detalles específicos, pero aseguró:
“El Presidente habla de ejercer la máxima presión sobre los elementos restantes en Venezuela y garantizar que cooperen con Estados Unidos frenando la migración ilegal, deteniendo el flujo de drogas, reactivando la infraestructura petrolera y haciendo lo correcto para el pueblo venezolano”.




