En Amazonas, los comunicados oficiales se han vuelto una epidemia. No para informar, sino para encubrir. No para asumir errores, sino para repartir culpas como si fueran panfletos en campaña.
Desde la Municipalidad Provincial de Chachapoyas hasta PROAMAZONAS, pasando por el Gobierno Regional y sus satélites, todos parecen haber descubierto el arte de redactar comunicados que dicen mucho… pero explican nada. Eso sí, con membrete, logo, y frases como “seguimos trabajando por el bienestar de la población”, mientras las obras se paralizan, los terrenos no están saneados, los sistemas se hackean, y los millones desaparecen como por arte de magia.
Y cuando el robo se consuma, ¿qué hacen? Publican un comunicado que parece redactado por un estudiante en prácticas: “hemos solicitado el bloqueo de cuentas”, “estamos investigando”, “reafirmamos nuestro compromiso”. ¿Compromiso con qué? ¿Con la impunidad?

La vicegobernadora, por su parte, aparece como voz institucional para decir que “no se puede sancionar porque no hay proceso administrativo abierto”. ¿Y quién debía abrirlo? ¿La ciudadanía indignada o el mismo gobierno que ahora se lava las manos?
Y mientras tanto, en Lima, los voceros de Fuerza Popular se rasgan las vestiduras por el “desalmado lobby de las AFPs”, pero en Amazonas guardan silencio sepulcral ante una ley que obliga a los jóvenes a entregar su dinero a bancos que invierten sin garantía, cobran comisiones, y si pierden, no pasa nada. ¿Dónde está la indignación cuando el saqueo es legal?
Todo esto, claro, ad portas del final de sus gestiones, cuando lo que debería haber es rendición de cuentas, no patéticas redacciones.
Por eso, como ciudadanos conscientes, decimos basta. Basta de comunicados que insultan la inteligencia. Basta de gestiones que se despiden sin haber llegado. Basta de instituciones que creen que el papel tapa la vergüenza.
¡Chachapoyas no se calla, se levanta! Y esta vez, no para leer comunicados. Sino para escribir historia.
FREDDICH




