Contraloría detectó que el 71% de las fichas recibidas por gobiernos regionales y locales no llegó a la etapa de requerimiento presupuestal.
Cerca de ocho de cada diez fichas técnicas recibidas por los gobiernos subnacionales no se tradujeron en obras o acciones concretas para reducir el peligro identificado. (Foto: CGR)
Pierre Jeanneau – Perú 21
La prevención frente a una eventual temporada de lluvias intensas y al Fenómeno El Niño todavía tiene una tarea pendiente. Más de 1,000 intervenciones previstas para reducir el riesgo de inundaciones, huaicos y erosión en ríos y quebradas de distintas regiones del país aún no han comenzado, según un operativo de la Contraloría General de la República.
El organismo de control revisó las acciones previstas en puntos críticos identificados por la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Se trata de lugares donde existe peligro de desbordes, inundaciones, huaicos o erosión de las riberas y donde se necesitan trabajos de prevención antes de que ocurran las emergencias.
¿Qué se debía hacer?
La ANA elaboró 2,016 Fichas Técnicas Referenciales (FTR) durante 2025 y 2026. Estos documentos identifican un punto peligroso, explican qué problema existe y plantean qué intervención debería realizarse para reducir el riesgo, además de incluir un presupuesto estimado.
De ese total, 1,546 fichas fueron recibidas por gobiernos regionales y locales, que son las entidades que deben evaluar y gestionar las intervenciones.
Sin embargo, la Contraloría encontró que en 1,096 de esas fichas —el 71%— ni siquiera se había formulado el requerimiento presupuestal para realizar los trabajos propuestos.
El problema continúa en las siguientes etapas. En 1,215 casos (79%) no se acreditó que se hubiera convocado un proceso para contratar los trabajos o iniciado la modalidad de ejecución correspondiente. Y en 1,219 fichas (79%) no se registró el inicio de las intervenciones.
En otras palabras, en una gran parte de los puntos críticos identificados por la ANA, el diagnóstico ya existe, pero los trabajos para reducir el peligro todavía no se han puesto en marcha.
Casi 500 puntos ni siquiera fueron recibidos
La Contraloría también encontró un problema previo. De las 2,016 fichas elaboradas por la ANA, 470 no tienen registro o constancia de haber sido recibidas por los gobiernos regionales o locales.
Esto significa que casi una cuarta parte de los puntos críticos identificados por la autoridad del agua no habría ingresado a la gestión de las autoridades encargadas de atenderlos.
Entre las regiones con mayor falta de acciones figuran Loreto, Amazonas, Apurímac, San Martín, Pasco y Huánuco. En Loreto, por ejemplo, no se encontraron acciones en ninguno de los puntos incluidos en las fichas recibidas; en Amazonas la falta de acciones llegó al 96%.
Cusco encabeza las alertas
El operativo nacional se realizó entre el 3 y el 9 de julio y movilizó a 200 auditores de la Contraloría en las 25 regiones del país. Fueron fiscalizados 20 gobiernos regionales, 313 municipalidades distritales, 68 municipalidades provinciales y la ANA.
Como resultado se emitieron 412 informes de visita de control, en los que se identificaron 449 situaciones adversas. Estas no son 449 obras, sino problemas o riesgos encontrados durante la revisión de la gestión de las intervenciones.
Cusco concentró la mayor cantidad de estas alertas, con 75, seguido de Puno, con 74; Áncash, con 40; Huánuco, con 30; Cajamarca, con 28; y Ayacucho, con 22.
El contralor general, César Aguilar, sostuvo que el objetivo de estas acciones es ayudar a que las autoridades utilicen de manera responsable los recursos destinados a la prevención. “Lo más importante es salvaguardar la integridad de los ciudadanos frente a un fenómeno natural extraordinario”, afirmó.
También encontraron problemas en Lima
La Contraloría detectó además deficiencias en intervenciones que sí habían comenzado. En Lurigancho-Ate, tres de las 11 máquinas asignadas a los trabajos estaban inoperativas y la actividad empezó antes de culminar el replanteo topográfico.
En Huarochirí, se encontraron órdenes de servicio vencidas o próximas a vencer y un avance físico de apenas 10%, pese a que el plazo de ejecución ya había terminado.
El organismo de control también señaló que la ANA no cuenta con procedimientos internos formalmente aprobados para establecer cómo se identifican los puntos críticos y cómo se elaboran, aprueban y comunican las fichas técnicas.
¿Por qué importa antes de El Niño?
Las intervenciones identificadas están destinadas a reducir el peligro en zonas donde los ríos y quebradas podrían afectar a familias, viviendas, carreteras, colegios, establecimientos de salud, áreas de cultivo e infraestructura pública.
Por eso, el problema no está únicamente en que una obra todavía no se haya terminado. En muchos casos, el primer paso para ejecutarla —conseguir y gestionar el presupuesto— ni siquiera se ha dado.
La Contraloría advirtió que esta demora mantiene expuesta a la población ante posibles inundaciones, huaicos y desbordes durante una eventual temporada de lluvias intensas.
El operativo busca que los gobiernos regionales y locales aceleren la atención de estos puntos críticos. El desafío es que las fichas técnicas elaboradas para advertir dónde está el peligro se conviertan, antes de una emergencia, en maquinaria, limpieza, descolmatación y trabajos concretos en los ríos y quebradas.




