La inflación de Porky, la confusión del Lagarto y el triple empate técnico

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Rudecindo Vega Carreazo

La candidatura de porky va a todo viento, abrumadora, harta publicidad y dinero a nivel nacional, no hay departamento que no esté pintado, con banderolas, banners y afiches; abandonará el cargo para ser candidato presidencial, todo está planificado: ataca e insulta a todo el mundo, busca diferenciarse de Keiko, utiliza su cargo intentando vender proyectos imposibles y a destiempo, inaugura obras inconclusas y sin expediente técnico, sus derrotas arbitrales internacionales las tira a otros, para mostrar gestión ha endeudado y desfinanciado las próximas 5 gestiones municipales; también, hace campaña en otras provincias. En los últimos 3 meses juega con las encuestas de intención de voto, procurando evidenciar una tendencia creciente de su candidatura en desmedro de otros que le disputan el mismo espacio electoral. Porky sube, Keiko baja lentamente y a Carlos Álvarez lo desploman. Los demás (7 u 8 candidatos) quedan estancados en 2 o 3% y la inmensa mayoría (otros 25 candidatos) están en la nada llamados otros. Su estrategia es clara, prepara el escenario para abandonar el cargo con supuesta mediana aprobación y cubrir su renuncia con supuesto primer lugar en la encuesta presidencial. Todo calculado, nada que le asegure el éxito. La inflación de porky se desinflará.

Por otro lado, la supuesta sorpresa de las encuestas, el hermano del ex presidente Vizcarra, apodado y autoproclamado, lagarto, es la construcción, vía confusión, de un candidato “desplomable”. Lo sacan de la nada, hacen crecer, debilitan otras candidaturas y luego lo desplomarán. Los últimos dos meses, aparece en las encuestas con repentina alza, su ascenso es vertiginoso, de 2% a 4% y luego a 7%, entre una encuesta y otra ha subido cerca de 100% cada quince días, ni Fujimori en 1990 ni Castillo el 2021. Sólo una encuestadora, ha mostrado que la aceptación de Mario Vizcarra obedece a una confusión con su hermano Martín Vizcarra, el inhabilitado ex presidente. Podemos especular, suben a quien, luego, pueden desplomar. Con Mario juegan a la confusión más que a la inflación, seguros que la imposible candidatura de Martín invalida la candidatura de Mario. Los mismos que inflan a porky, bajan a Keiko y Álvarez, son los que construyen, vía confusión, el alza del fraternal lagarto. La frialdad del cálculo político es pasmosa, pero nada que asegure el triunfo. La confusión del lagarto se aclarará.

Las encuestas, unas más que otras, según su margen de error, advierten, a 6 meses de las elecciones, tres empates técnicos: i) entre los 3 y hasta 4 primeros: Porky, Keiko, Vizcarra y Carlos Álvarez; de todos ellos, la única novedad política, como candidato, es Álvarez; todos los demás merodean la política desde hace muchos años, son políticos curtidos, procesados, responsables de la podredumbre que padecemos.  ii) una segunda línea de candidatos empatados, sumando todas las encuestan pasan la docena, son los que aparecen y desaparecen con apoyos de 2 y 3%, ninguno pasaría la valla electoral y, tampoco tendría representación congresal; algunos partidos de la actual mafia gubernamental estarían siendo castigados por la ciudadanía (APP, Perú Libre, Avanza País, AP) iii) El tercer empate, sobrepoblado, es del “baile de los que sobran”, merodean el 1% o menos, la mayoría son nuevos partidos, pero, también existen algunos castigados por integrar la mafia gubernamental actual (Podemos, Somos Perú). El segundo y tercer empate, juegan a favor del primero, puesto que los 3 o 4 candidatos, pasarían la valla y con diminuta votación, debido a la cifra repartidora, tendrían sobre representación parlamentaria, con pocos votos tendrán bancadas parlamentarias más grandes. Fatal, con los empates raquíticos, la ilegitimidad y falta de representación de las futuras autoridades electas estaría garantizada desde su nacimiento.

No sorprende que los tres verdaderos ganadores en las encuestas nacionales, incluso viéndolas por separado, son los votos blancos y nulos, los que no votarán por ninguno y los que aún no han decidido por quién votar. Peor, la suma de todos ellos se mueve entre  el 50% y los ⅔ electores. En otras palabras, el desprecio a la mafia política y, sobre todo, gubernamental, está claramente expresada. La desaprobación presidencial llega al 96%, su aprobación no llega ni al margen de error, rosa el 2.6% y, si Dina quisiera ser candidata, un imposible ilustrativo, su votación rondaría el 1%. El congreso está igual, desaprobación del 97% y aprobación de 1.5% Lamentablemente estas cifras no cuentan para anular las elecciones, jugaran a favor de las mafias conocidas que aparecen liderando las encuestas. La república democrática del Perú ha sido reducida al voto blanco, viciado o la nulidad política electoral.

Todas las encuestas, por las razones señaladas, suponen la posibilidad, en Perú es más probable, que aparezca un outsider o varios no contemplados en ninguna encuesta. Saldrán de la desinflada de porky, la aclaración de la confusión del lagarto, el castigo a la mafia gubernamental, la sanción a los ególatras, del alpinchismo nacional, de los que pelean para pasar la valla electoral, de los que disputan su extinción y de los ciudadanos que optarán por otro voto de esperanza y dignidad patriótica.  Es probable que el ganador de las elecciones no esté entre los 3 primeros que las encuestas dan cuenta, tampoco entre los candidatos de los partidos que integran la actual mafia gubernamental. La ciudadanía anuncia que les pasará factura, el #PorEstosNo tomará cuerpo. Cuesta asumirlo, otra vez, el futuro del Perú se resolverá en una tómbola de azar y no en una elección libre, justa y cierta.

Las recientes encuestas quedarán pronto como fotos envejecidas o fraguadas. A 6 meses de las elecciones toca advertir a los ciudadanos que no se dejen manipular, a los candidatos que no jueguen con la voluntad de la gente, a los partidos que asuman el desprecio ciudadano por su destrucción nacional. Basta recordar que en las elecciones del 2021, Castillo no aparecía ni siquiera entre los 6 primeros a 7 días de las elecciones, luego ganó la primera y segunda vuelta. Las encuestas pueden y deben ayudar, pero no a engañar ni engañarse.

La sabiduría popular siempre puede dar lecciones o contrasuelazos a los iluminados, adinerados, “escogidos”, designados y desadaptados que quisieran que el Perú siga siendo su chiquero o su chacra. Ojalá los ciudadanos sepamos decir PorEstosNo, pero sobre todo sepamos decir PorEstosSí,  es la diferencia entre BOTAR y VOTAR que nuestro Perú nos interpela y exige y debemos hacer ambas cosas. 

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