“Negocio millonario”: denuncian que llegar al Congreso convierte a muchos parlamentarios en “nuevos ricos”

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LIMA. En una crítica frontal al sistema político actual, el analista y periodista Jesús Verde afirmó que para numerosos parlamentarios el Congreso de la República se ha convertido en un negocio altamente rentable, más que un compromiso de representación nacional. Según señala, varios legisladores —incluso quienes públicamente se opusieron a la reelección— buscan volver a postular al nuevo modelo bicameral, motivados por beneficios económicos y no por vocación de servicio.

Verde sostiene que muchos parlamentarios que ingresaron al Legislativo como “pobres diablos” terminaron su periodo como “nuevos ricos”, no solo por las remuneraciones oficiales que otorga el Estado, sino también por su presunta participación en lobbies con empresas privadas y vínculos con economías ilegales, prácticas que habrían fortalecido sus fortunas personales y debilitado la institucionalidad democrática.

Un cálculo millonario en cinco años de función

El especialista detalla que, únicamente por concepto de ingresos oficiales, un congresista puede percibir más de S/ 1 millón 784 mil soles en un periodo de cinco años, sin considerar gratificaciones, pasajes, bonos adicionales ni beneficios médicos.

Los montos se desglosan de la siguiente manera:

Sueldo mensual: S/ 15 600

S/ 15 600 × 12 meses = S/ 187 200

S/ 187 200 × 5 años = S/ 936 000

Asignación por función congresal: S/ 11 000

S/ 11 000 × 12 meses = S/ 132 000

S/ 132 000 × 5 años = S/ 660 000

Viáticos por representación: S/ 2 800

S/ 2 800 × 12 meses = S/ 33 600

S/ 33 600 × 5 años = S/ 168 000

Total sin descuentos: S/ 1 784 000

El análisis advierte que este monto puede ser aún mayor si se consideran prácticas como los “mocha sueldos”, el doble cobro de remuneraciones, consultorías irregulares o influencias indebidas.

Un sistema que incentiva la mediocridad

Verde también señala que el Congreso peruano mantiene un problema estructural: para postular basta con cumplir el requisito de la edad y ser ciudadano en ejercicio, lo que —según afirma— abre la puerta a la mediocridad y a candidaturas sin preparación que llegan bajo el argumento de la representación nacional.

Esta realidad, afirma, se refleja en el deterioro de la institucionalidad y en la pérdida de confianza ciudadana hacia uno de los poderes del Estado más cuestionados del país.

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