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AMISTAD SANADORA

Pastillita para el Alma 21 – 03 – 2024 Muchas veces las discusiones, aún con nuestros seres queridos,

AMISTAD SANADORA



21/03/24 - 03:42

Pastillita para el Alma 21 – 03 – 2024

Muchas veces las discusiones, aún con nuestros seres queridos, entorpecen el alma y nos traen molestias somáticas, entre leves y graves, que deben ser consultadas por los profesionales de la salud y seguir sus consejos, sobre todo cuando ya no somos los pacientes jóvenes, capaces de resistir las embestidas de este mundo cruel y donde tienen mucho beneficio las lecturas de los sabios estoicos, como Epicteto, Séneca, Marco Aurelio, tres personajes de diferente estirpe social, el primero esclavo, el segundo un maestro y el tercero un emperador, cuyas enseñanzas son válidas hasta ahora en nuestros tiempos y son remedios para nuestros males, conducta, comportamiento y la forma como se afrontan los escollos, todavía más en estos últimos tiempos, cuando con el desarrollo cibernético, estos se han incrementado, teniendo en cuenta siempre “Que no hay mal que, dure cien años, ni cuerpo que, los aguante”. 

Y es así como es que tengo tela para hablar de los amigos, pero de los amigos que, son buenos, los que desean tu bien, siempre y cuando no te metas en sus negocios, ni pretendas brillar, más que ellos, porque allí, están los otros, mostrando su sonrisa, con dientes amarillentos, los que solo te usan para alcanzar sus conveniencias, y cuando lo alcanzaron, te olvidan y si te ven ya no te conocen y parece molestarles. 

A los amigos y también a nadie, cuentes tus sentimientos en todo el sentido de la palabra, en otras palabras no te calatees, en el buen decir de las palabras, no sabes en qué momento lo usarán en tu contra; … lo que vales, no lo enseñes, son como las joyas, que se venden y se compran al mejor postor, de acuerdo a las circunstancias y al mercado de la vida.

La felicidad no lo busques afuera, a muy pocos les va a interesar tu felicidad, a muchos les darás envidia verte dichoso y esperarán verte caído. Siéntete tú, feliz, en lo bueno y en lo malo, total es un sentimiento que lo llevas puesto y solo a ti te da gozo o tristeza.

Sin embargo, es bueno siempre ser amable, una sonrisa una palabra bonita cae de maravillas a toda clase de gente, tampoco exageres, no caigas en el error que te crean tonto; de vez en cuando procura no ser condescendiente en todo; … aprende a decir “No” cuando las circunstancias así se presenten.

Respétate tú y espera que la gente te respete … cuando tengas que pedir un servicio, usa siempre la frase “por favor” y al final, sea bueno o malo, termina dando “las gracias”.

Vuelve a ser la persona grata cuando caminabas por las callecitas tranquilas y apacibles de nuestra hermosa Chachapoyas, saluda siempre dando “los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches” … sepan que, ese es tu deseo para ellos, aunque no encuentres respuesta, recuerda “Lo cortés, no quita lo valiente”, pero ten cuidado de confiar en todos, recuerda que mientras hay brillo y hay sol, tu sombra nunca te abandona, pero cuando hay obscuridad, hasta tu sombra te deja. 
Juzga siempre positivamente a los que tienen éxito, pero, no te compares con ellos, pues no sabes el camino recorrido de los que llegan a la cúspide, ni como lo hicieron, de quien dependen o de quien se esconden. El éxito y la riqueza no se mide por la cantidad de monedas acumuladas en los bolsillos, sino con la limpieza de corazón y con un mediano bienestar tranquilo, cómodo y feliz y no con una opulencia llena de preocupaciones y una conciencia sucia. Sin embargo, es bueno reunirse con personas triunfadoras, porque ellos te motivan, te enseñan o te ponen en alerta para enfrentar situaciones de riesgo y aprendes a proceder a las respuestas negativas, porque cuando haces un bien, la mayoría de la gente te olvida, pero jamás te perdonan tus errores. Los triunfadores viven siempre el presente con inteligencia y sabiduría, … ellos, aprenden de las experiencias del pasado y se preparan permanentemente, haciendo planes, aún de viejos, para afrontar el futuro.

Pequeñas remembranzas de un lindo lunes, de seis amigos, reunidos en torno de una mesa, en una cafetería, medianamente concurrida, donde me di con la sorpresa, cuando llegué, encontrarme con un colega anestesiólogo del Hospital Central de la Policía Nacional que, me reconoció y al cual no lo veía desde hace casi 30 años, después de este grato saludo nos reunimos con Silvio, Gilbert, Raúl Vásquez, Jorge Silva, quien fue el que me invitó y nos alegró la presencia de Antonio, que dejando sus innumerables tareas, inherentes a su alta investidura nos regalaba con su valioso tiempo. Los seis amigos pertenecemos a una sociedad esotérica y con excepción de mi tocayo Silva, somos de la rivera derecha del rio Marañón de la región Amazonas. Como es de esperar los temas de conversación se inició con las nuevas autoridades de la institución a la cual pertenecemos los seis amigos, con las chacotas del caso por los ascensos de los amigos, ascensos que a muchos de nosotros nos ha costado tiempo y esfuerzo,  y la forma tan rápida como  van llegando a cargos superiores, “algunos beneficiados” como si fuesen en un “ascensor” (ascensor palabra que usó el interpelado, por no decir el causante de nuestras bromas); luego se habló de política, de Sánchez Cerro, de Leguía, del mariscal Óscar R Benavides, de Manuel Prado, del Conflicto con el Ecuador, del trapecio de Leticia, de Odría, de Humala y de los asuntos muy mediáticos en la actualidad, siempre guardando la compostura, el respeto y las buenas maneras, entre mezclados con los chistes y anécdotas de nuestra tierra bendita.

Pasado un tiempo prudencial, nos despedimos con un fuerte abrazo y con la promesa de que nuestro querido hermano Silvio, se encargaba de la próxima reunión del próximo mes, ofreciendo un lugar más reservado y con un potaje más exquisito.

Pero, cuál es el porqué del título de esta mi Pastillita para el Alma, “Amistad Sanadora”, difícil de explicarlo…

Los años, con su ruma de malestares, tanto físicos como mentales, muchas veces, cuando la soledad es como la punta de una flecha que te hinca en el pecho y se refleja como  tristeza en el alma y no porque no tienes a tus seres queridos que te rodean y te bendicen con sus caricias y sus afectos, sino por el tiempo que te queda de vida, … lo sientes demasiado corto y tus tareas se hacen imposibles de poder realizarlas o verlas cumplidas, entonces, … tu espíritu se encierra dentro de tu pellejo y la luz se hace noche, las manecillas del reloj sientes que se mueven más a prisa y el tiempo … el dichoso tiempo se va consumiendo, de repente el timbre del teléfono, la voz del amigo, de aquel que lo extrañas, al quien ya no lo vez los días viernes, quien con su voz cantarina te dice, con alegría: ”Tocayito, voy a buscarte, deseo tomar un café contigo, vamos a reírnos un poco, vamos a vernos inclusive con el gringo, está un poco resentido, y algunos amigos más”, mi respuesta “Vale tocayo, te espero” Mi tocayo vive al otro extremo de la gran Lima, tiene que atravesar la conglomeración del centro de la ciudad, pero, no le importa viene a verme. Entonces vuelvo otra vez a la vida, dejo de preocuparme de sentir la angustia que agobia y me aturde, igual como cuando me visitaba mi amigo Tuco que ahora nos mira desde el Oriente Eterno.

Me levanto de mi mecedora, que se mueve y me da sosiego, pero no me conduce ni me lleva a ninguna parte, ya no me importa que no me llamen, que no me hablen, que no me visiten. El inconveniente es de ellos, no son los míos. Se acabaron mi miedos, mis angustias, mis temores, vuelve a salir debajo de mi piel ese hombre que yo conozco, el “Jogito” de mi santa madrecita, el Jorge sin miedo, que mira adelante a la vida, que se ríe, porque la risa es el remedio del alma, que no baja la cabeza, porque siempre mira al cielo donde está Dios y no a la tierra adonde llegaré pronto, el Jorge que trata bien a la gente, porque eso refleja quien soy y no como me ven los otros, el “papa” de mis amigos y paisanos, el Jorge que ama a la vida y da gracias infinitas a Dios por todo el tiempo que me regala, sin yo merecerlo.

Jorge REINA Noriega
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