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AMA LO QUE HACES

Pastillita para el Alma 23 – 09 – 2022 Conozco a un joven que está entre los 25 a 30 años, que cuando le llamo por teléfono preguntándole como está

AMA LO QUE HACES



23/09/22 - 17:12

Pastillita para el Alma 23 – 09 – 2022

Conozco a un joven que está entre los 25 a 30 años, que cuando le llamo por teléfono preguntándole como está , siempre me responde diciendo: acabo de llegar de mi trabajo y ahora estoy recostado porque mi “trabajo es bien cansado y agotador”, en cambio cuando converso con un viejo, que ya está cerca de los 90 años y le propongo la misma pregunta, me dice con un gran entusiasmo, ahora me ha ido muy bien en mi trabajo, he visto varios pacientes y he tenido la suerte de entrar a sala de operaciones, junto con  los médicos jóvenes y me he divertido enseñando de mis experiencias y contando las veces en que las cosas me salía mal y las muchas otras en que me he equivocado y como las resolvía. Curioso…,no me contaba de sus triunfos o de muchos de sus éxitos, sino de todas las veces en que las cosas lo salían mal, aduciendo que el hombre, siempre es vanidoso y le gusta contar de sus hazañas y triunfos, que aburren y lo jóvenes aprenden más, de los fracasos, que de los triunfos.

Me pregunto, cual es la diferencia entre estos dos personajes, uno joven, con un muy buen sueldo, en la flor de su vida, con una edad envidiable y con un futuro muy promisorio, en el sitio en el cual se desempeña, donde le será fácil alcanzar la cúspide por su capacidad y prestigio profesional.

En cambio, el otro viejo y seguramente con dolencias mil, jubilado, sordo y con cicatrices que el tiempo ha marcado, en su faz pálida y sufriente, sin sueldo, sin emolumentos, solo agradecido a Dios por la oportunidad que le concede de seguir sirviendo, que hace su trabajo con alegría y lleno del Amor de Dios, en el poco tiempo que le queda y espera con entusiasmo, que vuelva su martes y su viernes, en que su familia lo permite disfrutar de su gozo de seguir vivo.

Un viejo adagio dice “Quiere lo que haces y serás competente en eso”. Nunca habrá cansancio en lo que haces con amor, con voluntad de ser útil, agradecido de tener un trabajo en esta época tan difícil, a los que a muchos les falta y harían cualquier cosa por tener un estipendio que les permita llevar un pan a su casa. Muchos se quejan del mal trato que reciben de aquellos imprudentes que por tener una jefatura se sienten superiores y se permiten descortesías con los que son subalternos, sin darse cuenta que los puestos que ahora ocupan son de confianza y que cuando caen nadie les hace caso. Ante cualquier atropello, una sonrisa, es el mejor remedio, porque calma al insolente y da tranquilidad al ofendido. Muchas veces ser jefe o líder, es muy difícil y casi siempre estos puestos están sobre las espaldas en quienes no lo merecen. El que es capaz de capear un temporal en su casa, con el enemigo con el cual duerme, ¿cómo no va a ser fácil salir airoso, de un charlatán con galones o con títulos, que no los sabe apreciar ni darle el valor de ser directivo de los que le obedecen o están bajo su mando?

Que maravilla de aquella doctorcita, que viaja una vez cada mes, a esa zona, que, según ella y el decir de muchos, es todavía zona roja, porque atacan a los helicópteros, donde ella viaja y no hace muchos días se hizo la Misión Patriota, resultado del cual, hubo dos efectivos fallecidos, de las Fuerzas Armadas. Esta doctora y muchos otros colegas de ella, se van a atender a pacientes de los pueblos olvidados de la zona de la selva y permanecen durante ocho días, pero todos ellos contentos de la labor que realizan y conscientes de que su labor es eficiente, a pesar del riego que se exponen. Vuelven contentos y no se quejan de nada.

El pesimismo y el negativismo es muy dañino para el hombre. Nada sale bien si no ponemos buen humor a las cosas que uno hace. El aislamiento aburre y la rutina es dañina. No hay nada más grande que la libertad de poder salir de nuestro domicilio, ver y conversar con la gente, hacer lo que sabemos hacer, con energía y voluntad, cumpliendo a cabalidad con lo que nos encomiendan y seguros de que el trabajo siempre será una felicidad y nunca jamás un castigo o un sacrificio, o ya nos olvidamos tan pronto, de la “prisión” de nuestros domicilios en la época del COVID.

La fuerza de voluntad, la firmeza de carácter, consiste en obrar bien, haciendo lo que uno quiere, con la seguridad de lo que uno hace es justo, bueno y dentro de lo razonable, especialmente sin dañar o perjudicar a nadie, en lo posible.

En esta vida hay que ser agradecido de tener un trabajo. Hacerlo con voluntad, perseverancia, sin cansancio y dando lo máximo de nuestro esfuerzo, porque lo único que vale ante los ojos de Nuestro Creador, son las obras que hacemos y las huellas que dejamos en el breve paso de nuestra vida por este mundo, conscientes que lo único que nos llevamos a la tumba de esta tierra, son los recuerdos y añoranzas, porque todo el resto se queda, riquezas, propiedades, títulos y condecoraciones, aunque contradictoriamente, al que más lo recuerdan es al que hizo maldades y perversidades y al hombre justo y bueno, solo un “laushito al que llamito” porque hasta de su nombre se olvidan.

Jorge REINA Noriega
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