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DAR LAS GRACIAS

Pastillita para el Alma 25 - 09 – 2022 Inolvidable mi amigo Ernesto, era un hombre muy elegante, sobrio y muy circunspecto, alto y buen mozo

DAR LAS GRACIAS



25/09/22 - 12:07

Pastillita para el Alma 25 - 09 – 2022

Inolvidable mi amigo Ernesto, era un hombre muy elegante, sobrio y muy circunspecto, alto y buen mozo, de ojos azules y pelo rubio, delgado y bien vestido, un profesional de clase “A”, que conocía lo que vale y así lo hacía sentir a la gente que lo rodeaba, incapaz de dar más confianza de lo necesario y escogiendo escrupulosamente a sus amigos, los cuales estoy seguro no pasaban del conteo de los dedos de sus manos. Su casa era un santuario, con mucho orden y prodigiosamente detallista; su cuarto de estudio, era inviolable, inclusive para su esposa y sus hijos, él cargaba sus llaves y pienso que también se ocupaba de su limpieza en forma personal. Trataba con desprecio a casi a todo el mundo y era incapaz de dar las gracias a nadie, pertenecíamos al mismo club y jugábamos tenis en un partido de dobles, 3 veces por semana, a una hora exacta y con mucha puntualidad, además de estar correctamente vestidos y siguiendo reglas muy estrictas de caballerosidad, los otros dos personajes, eran personas distinguidas y con altos cargos en la administración pública y empresarial. Yo no sé porque razón estaba en ese grupo, talvez porque fue mi profesor en la Facultad de Medicina de San Fernando, pero nuestras reuniones deportivas duraron más de 20 años, hasta una semana antes de su lamentable muerte. Conmigo y otro más de los cuatro amigos, hicimos una gran y linda amistad, tanto así que me permitía hacerle ciertas observaciones que me aguantaba requintando entre dientes, para la sorpresa de su esposa, cuando nos visitábamos mutuamente.

El sentimiento de agradecimiento, al recibir una atención, es muy importante y eso hasta los animales lo demuestran, como por ejemplo el perro, que mueve la cola, cuando recibe un cariño. Es imposible vivir aisladamente, sirviéndose de su propio esfuerzo y agarrándose de sus propios recursos. Siempre en una comunidad todos dependemos uno de otros y es justo demostrar con un gesto o con una palabra de gratitud la atención que uno recibe.

Siempre a mis amigos y a mis alumnos, les recalco el valor que tiene el aire que respiramos y que Dios nos concede en forma gratuita y que nunca lo damos importancia y/o agradecemos, hasta cuando caemos enfermos y que muchos sobrevivientes del COVID, recién ahora comprenden lo valioso y grande que es el aire que respiramos por nuestras fosas nasales; ellos y muchos enfermos que llegan a una Unidad de Cuidados Intensivos, saben el martirio que significa tener un tubo en la garganta y ser dependientes de un tanque de oxígeno y algunas veces estar mirando la agujita del manómetro y ver como se consume el oxígeno en ese tanque de fierro de color verde que es nuestro mudo acompañante y del cual depende nuestra vida. Gracias mi Dios por el aire que nos regalas en nuestra vida.

Hace dos o tres días acompañé a un familiar a un médico que lo atiende y cura desde hace mucho tiempo y me iba cargando una bolsa con un paquete en un papel de regalo, ante la inquietante mirada de mi pariente.  Llegamos a la clínica y después de pagar la consulta, entramos al consultorio del doctor y me permití sacar el regalo y ofrecerle al médico, dándole las gracias por la forma tan cariñosa como es que lo trataba a su paciente. Grande fue la sorpresa del doctor y de mi familiar, es que talvez, muchos no entienden que, ante una muestra de gratitud, se abre una fuente de energía positiva y bienhechora entre dos personas que alegra el espíritu y hace más grata una reunión.

El regalo no vale por el precio del objeto que se ofrece, lo importante es el puente que se construye entre el que recibe un favor y el que lo da, porque muchas veces la simple palabra de gracias es muy diferente a lo que antes en nuestra bella Chachapoyas acostumbrábamos a decir “QUE DIOS SE LO PAGUE”, que llega más al alma que la simple palabra fría de las gracias, que solo sale de los labios y no del corazón. Ese presente insignificante en su valor y en su contenido, siempre vale mucho más que cualquier dinero del mundo, porque crea experiencias nuevas que no se acostumbra y la persona que recibe valora mucho el gesto, sin olvidar jamás que, cuando uno hace un obsequio con el corazón agradecido, es capaz de convertir el plomo en oro y el vidrio en diamante.

Lo cortés no quita lo valiente, dice un adagio, por eso es importante ser amable en todo el sentido de la palabra y siempre casi en toda ocasión. Que importante es pedir las cosas POR FAVOR, quienes, muestran una cara o un mohín de amabilidad, porque sienten, en su yo interno, que son importantes, que están dando un servicio y no ejecutando una orden. En nuestra tierra bendita, se acostumbraba saludar en la calle a todas las personas mayores, decirles BUENOS DÍAS, BUENAS TARDES, BUENAS NOCHES. Yo sigo haciéndolo aquí en Lima, muchas veces casi nadie me contesta y mi nieto, que algunas veces sale conmigo, me dice por qué, saludas, si nadie te contesta, le respondo, que soy Yo el que los desea que pasen un buen día, una tarde o una noche y no me importa que ellos no lo hagan conmigo, pues lo importante es lo que, “se hace por los demás, sin buscar ninguna recompensa”.

La nobleza de espíritu está en cambiar uno, lo cual es posible, si se propone, porque esperar que otros cambien, es tarea casi imposible o muy difícil.


Jorge REINA Noriega
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