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VERDADES QUE DUELEN

Pastillita para el Alma 09 - 04 - 2023 Todas las mañanas, tengo por costumbre, encender una velita misionera a Nuestro Señor Jesucristo y a mi Virgencita del Perpetuo Socorro

VERDADES QUE DUELEN



11/04/23 - 10:39

Pastillita para el Alma 09 - 04 - 2023

Todas las mañanas, tengo por costumbre, encender una velita misionera a Nuestro Señor Jesucristo y a mi Virgencita del Perpetuo Socorro y acostumbro arrodillarme en ese reclinatorio, que vino desde mi tierra, medito y pido fervorosamente a Dios, por la paz en el cielo de mis seres queridos ausentes de este mundo, por mis parientes amados que viven en esta tierra, por mi esposa, mis hijos, mis nietos, por mis colegas enfermos, los pacientes en general y aunque muchos no lo crean, para que vuelva a reinar la paz y la felicidad en nuestro país el Perú, y cuando yo muera, sea, ésta mi patria, mi última mansión, viviendo en paz y libertad. Muchos no creyentes, que conozco y respeto, preguntarán: ¿Por qué a la Virgen?, les contesto, porque Dios valora, honra y ama a la mujer. Jesús vino a este mundo en el vientre de una mujer, para cumplir su ministerio, como hombre, cuando la Virgen fue concebida por obra y gracia del Espíritu Santo, según Los Evangelios y, entonces, tumbado y arrodillado, cerrando mis ojos fervorosamente, pido y pido a Nuestro Dios y luego….., pienso y razono, BUENO ¿Y QUÉ DOY YO A CAMBIO?, por haber recibido tanto en este largo trecho de mi existencia y seguir obteniendo beneficios y aprobaciones en relación a mi salud y la de todos los seres que amo?. ¿Soy digno acaso de tantos favores, de miles de presentes y de regalos? ¿Acaso este cuerpo de carne, huesos y pellejo, no ha sido descubierto en sus pecados y miserias, en sus resentimientos, sus vanidades, su pestilencia de hombre malo, lleno de ojerizas y animadversiones, enojos y falsas pretensiones, enredos y malas interpretaciones?, ¿será quizás, porque escondo y mimetizo bien mis defectos? ¿O creo, lo poquísimo que hice, es suficiente para que, fanfarronamente, diga “mis obras”, sean valoradas y opine, ¡logré lo suficiente!, cuando en el Evangelio consta que, para Dios, ¿no valen ni son importantes las obras?

¡Vaya pordiosero de favores, este mequetrefe! que lleva en su economía humana el tufillo de personaje importante y no es capaz de comprender, con sapiencia a sus semejantes... Ayer no más, no entendió, al señor médico que le hizo el favor de atenderle en su consulta de cardiología y se sintió ofendido con el doctor, porque en menos de cinco minutos, al verlo, desde antes de la pandemia, solo midió su tensión arterial y ordenó un examen especializado, diciéndole que siga con su medicación y vuelva dentro de un mes…. ¡Vaya estropajo de hombre que eres, mi querido amigo Jorge Reina!, tu envejecido cerebro, ya no piensa y no comprende que el doctor, posiblemente, estuvo cansado, por haber atendido muchos pacientes, o quizás ¿tenía un problema familiar o administrativo o alguna dolencia que no le permitía ser amable?, pero, tú, no te diste tiempo para analizar el problema, solo pensaste en ti, viejo decrépito, angurriento, te olvidaste ya, cuando otro facultativo en diferente hospital dijo, entre frases serias y risibles: ¡Doctorcito ya tiene que pensar en su tiempo que se lo va acabando y ya no puede pedir mucho!  

Ahora en nuestra vejez, nos volvemos más sensibles. Equivocadamente creemos que las canas se respetan, como nosotros lo hacíamos con nuestros viejos. Nos olvidamos que la gente tiene mucha prisa, que las horas ya no duran como ayer, que bien rápido llega el lunes y sin darnos cuenta termina el mes, que lo que ayer nos preocupaba, ahora es el presente, que espera un nuevo amanecer. No recordamos, que nos vamos quedando, casi solos, por la misericordia de Dios, porque muchos de nuestros coetáneos se han ido de este mundo y de ellos, nuestros verdaderos y caros amigos, solo nos quedan gratos recuerdos y enseñanzas. 

Bueno, hay mucha razón en los dichos y refranes de gente preclara y bien intencionada: 
“Hay jóvenes, que van a morir…, “cualquier rato”, pero, los viejos, “debemos” de morir, en poco tiempo”
Si… a los viejos nos espera la Muerte y no porque está detrás de la esquina, agazapada y esperándonos, sino, porque la llevamos puesta, vino con nosotros, desde cuando llegamos a ver por primera vez la luz del día, llegó en completo sigilo y permanece, escondida, agazapada entre nuestras carnes, esperando su momento, para llevarnos, tal como llegamos, sin nada y solo fue testigo, cuando ayer, había alegrías, risas y tristezas y en el último momento, quizás, habrá, penas y congojas.

Por esta razón, la dulzura de la vida, es saber aquilatar, en su dimensión correcta, la alegría plena que nos da el Amor de Dios, que se refleja en el cariño de nuestros seres queridos, mientras gozamos de salud física y mental…, en los que apreciamos el camino estrecho y difícil de la existencia y valoramos en su íntima esencia la dicha de alegrías vanas y fútiles, que no cambian nuestras actitudes ni comportamientos…, sabemos disipar, sin olvidar jamás, las penas que nos desgarraron el alma, entendiendo que la piedad divina es sabia, nos colma de ventura y nos agobia de dolor. Quien diga que, en algún momento de su existencia, no sufrió los altibajos, del frio y del calor, del llanto y la risa, de lo dulce y amargo, de la luz y la sombra, de la angustia de la soledad y la lealtad de la amistad, posiblemente, es un privilegiado, enviado de nuestro Padre Celestial o un farsante y mentiroso, falso de toda credibilidad.

¡¡¡Los viejos!!!, nosotros los viejos, los que tenemos arrugada la piel, los oídos lerdos y la vista cansada, los que nos arrimamos en un bastón, para evitar un “resbalón” no, como en nuestros años mozos, sino para evitar rompernos un hueso y tendernos en la cama con llantos y dando lástima, nosotros a los que nos tiemblan las manos, como gelatina y se nos olvidan las frases y palabras, aún los nombres y apellidos... Nosotros los favorecidos, en estos tiempos, que nos ofrenda Nuestro Padre Celestial, los que enviamos infinidad de oraciones a través de los correos virtuales, mensajes alentadores y consejos de dietas y ejercicios, vitaminas, ungüentos y pócimas que nos ayuden a soportar nuestras molestias y dolencias, seamos conscientes de la felicidad de tener, todavía, nuestros cerebros claros y pensantes y sin decir, ni comentar con nadie, pongamos, nuestras cosas en orden, siendo justos y equitativos en todo, para que nuestros deudos nos recuerden con alegría de corazón y no haya resentimientos con lo poco que dejamos y aunque sea sin palabras, acerquémonos de corazón a nuestro Creador, ofreciéndole, como compensación por lo que recibimos, nuestros dolores, nuestras tristezas, esas penas y resentimientos escondidos en lo profundo de nuestro ser, que a veces nos quitan la dicha de vivir a plenitud. 

Yo, personalmente, ofrezco, las lágrimas que se derraman de mis ojos, por las cosas equivocadas que hice, por mis promesas y juramentos no cumplidos, por mis soledades y tirrias de aquella gente que amo y sin saber, porque razón, me han echado al olvido, por los seres que amo y en mis nimiedades y engreimientos, de anciano torpe, ocasiono malos entendidos y enconos, sin embargo, con la misma valentía de mis años mozos, espero que llegue el Dia fatal de mi partida y me iré, de este mundo, en cualquier día de la semana y a cualquier hora del día, con la sonrisa en mis labios, sea sano o enfermo, con gratitud infinita a Dios por darme, sin merecerlo, como premio, una larga vida, con nada de complicaciones en mi salud y aceptar con humildad, las heridas sempiternas que me dejaron,  cicatrices imborrables, como lecciones magistrales que aumentaron mi Fe,  y son recuerdos permanentes de su omnipotente Poder y misericordia Divina.

DIOS ME LLAMA
Por Daniel Nuño
Dios me llama a Su Presencia
Quiere llevarme consigo
Quiere cortar mi existencia
en este mundo perdido.

Me voy con El, hacia arriba
Que maravillosa suerte…
Más, para alcanzar la Vida
he de pasar por la muerte.

Jorge REINA Noriega
*AYÚDAME A AYUDAR*
jorgereinan@gmail.com
+51 999 048 355




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