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(CASI) TODOS VUELVEN

Luis Alberto Arista Montoya* La variable del retorno tanto de los inmigrantes externos como de los inmigrantes internos, es decir, de los peruanos varados en otros países, y de los provincianos varados en Lima, como consecuencia de la cuarentena decretada por el gobierno, parece que no fue obviada.

(CASI) TODOS VUELVEN



24/04/20 - 08:30

Luis Alberto Arista Montoya*

   La variable del retorno tanto de los inmigrantes externos como de los inmigrantes internos, es decir, de los peruanos  varados en otros países, y de los provincianos varados en Lima, como consecuencia de la cuarentena decretada por el gobierno, parece que no fue obviada.

  Pues miles se han quedado fuera del país, aunque ya están retornando de poco a poco siguiendo las medidas de seguridad sanitaria. Pero cientos de peruanos (ayacuchanos, amazonenses, huancavelicanos, piuranos, sanmartinianos, huancaínos, puneños etc.) se encuentran desesperados buscando retornar a la tierra en que nacieron, huyendo de Lima la ciudad-madrastra centralista que se encuentra infectada del Covid-19 por todos lados. Y la ayuda tarda. Pero es grande el amor de la tierra

   A causa del  abandono y la pobreza de las provincias, desde muy antiguo la migración social hacia Lima ha sido bárbara e inhumana muchas veces, Dentro de estas movilizaciones demográficas, se llama inmigración a la acción y efecto de inmigrar que consiste llegar a un lugar (Lima, en este caso) procedente de otras regiones, para establecerse allí en forma permanente o temporal, buscando trabajo y una mejor calidad de vida (educación, salud, seguridad cultural, tranquilidad).

    Esta inmigración también es una forma de destierro, porque significa verse forzado a dejar la tierra natal. Y como decía don miguel de Unamuno: todo destierro también es un descielo, pues también uno se priva del goce de un cielo lindo, estrellado bajo una  luminosa luna romántica.

    Estamos a comienzos de un desborde popular al revés: de Lima hacia las provincias. Ahora Lima ya no es la señorial villa de flores, es una ciudad andina en pleno arenal; que como capital hipercentralista (desde el Virreinato) fue invadida por millones de inmigrantes internos y externos. Por los años 20 del siglo XX se convirtió en todo un problema histórico-social que comenzó a interesar a  científicos sociales.

    Jorge Basadre fue el primero en estudiarlo: En 1928 escribió La Multitud, la Ciudad y el Campo (presentado en parte como discurso en la Universidad de San Marcos ante el presidente augusto B. Leguía); el joven catedrático Basadre dijo entonces: “Ese sujeto andino, costeño o selvático que se mueve por el país, esa masa que a veces cumple y a veces no cumple las órdenes oficiales, esas generaciones que vieron a veces desaparecer y restaurarse el Estado peruano, esos hombres y mujeres que sintieron en sus vidas quizás humildes el aliento formidable de la “Patria invisible”(sentimental), ¿qué formaban?”. Todas estas gentes forman hasta hoy en día el “País profundo” frente a un centralista “País Legal”.

    Por el año de 1964 el antropólogo José Matos Mar escribió un ensayo que hasta ahora es más citado por el título que leído. Escribió El desborde popular, que se produjo hacia Lima desde las provincias, pueblos y villorios, significando el abandono del agro y el crecimiento deforme de Lima, aparecieron las barriadas, los pueblos jóvenes, los Asentamientos Humanos de Lima: todo un grueso cinturón urbano que tiende a asfixiar a Lima antigua. Esto empeoró  durante el vaciamiento del campo provocado por el terrorismo de Sendero Luminoso que asesinó a comunidades indígenas que no se plegaban a su fanática causa. Luego, como paliativo, llega durante la administración del presidente Alejandro Toledo una improvisada regionalización que fue una “lavada de manos” (sin jabón ni gel, por supuesto) nombrando a cada Departamento como si fuera una Región. Esa “departamento-regionalización” creó un archipiélago territorial: En lugar de solucionar dio lugar a un país invertebrado por la ineficiencia  en la gestión, y por  la corrupción. Entonces seguimos siendo un “país abortivo” como lo dijo Pablo Macera, por el manejo empírico y centralista del Estado.

    El coronavirus ha obligado a  nuestro país a realizar un forzado “striptease”, mostrando su desarticulado “cuerpo de nación” de profundas arrugas, viejos achaques, manías  y carencias. En tiempo de “coronavirus” estamos redescubriendo un Perú que hace rato nos lo  intuimos, tal cual. 

    Muchísimos de estos provincianos que buscan retornar a su terruño han sido trabajadores informales e independientes que han perdido su trabajo y ya no tienen dinero para comer y pagar el alquiler de sus cuartos. Han quedado en la cochina calle de una Lima sucia y de cielo color de panza de asno a causa de la  galopante contaminación  atmósferica

    Cuando vemos a esta gente provinciana(como nosotros) mendigando un plato de comida y buscando ser transportadas- por una asociación de ideas y sentimientos- recordamos  entonces la letra del hermoso  vals “Todos vuelven”, escrito por nuestro inmortal amigo don César Miró; que la escribió justamente en el destierro, cuando el autor vivió temporalmente en Los Ángeles (EE.UU) y fue contratado para escribir esta canción como fondo musical de una película sobre el Imperio Incaico, según nos contara el propio autor el año 1996.
    Finalmente, ante la desesperación de esta pobre gente que busca el retorno a la tierra añorada bueno es recordar la letra de ese clásico vals, himno cantado por muchos peruanos que viven o sobreviven  en el extranjero, en Lima o en otras grandes ciudades:
 
Todos vuelven
Todos vuelven a la tierra en que nacieron,
al embrujo incomparable de su sol,
todos vuelven al rincón donde vivieron,
donde acaso floreció más de un amor.

Bajo el árbol solitario del pasado
cuántas veces nos ponemos a soñar,
todos vuelven por la ruta del recuerdo,
pero el tiempo del amor no vuelve más.

El aire que trae en sus manos
la flor del pasado, su aroma de ayer,
nos dice muy quedo al oído
su canto aprendido del atardecer.
Nos dice con voz misteriosa,
de nardo y de rosa,
de luna y de miel,
que es grande el amor de la tierra,
que es triste la ausencia
que deja el ayer. (Autor: César Miró)
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 23 de abril (Día del Libro) de 2020. Luis Alberto Arista Montoya.

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