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LA ESCLAVITUD MODERNA

Luis Alberto Arista Montoya* La esclavitud es propia de la naturaleza humana, ha existido y existe como una forma social negativa. Se trata de la sumisión de una persona ante el poder de otro

LA ESCLAVITUD MODERNA



14/09/22 - 04:41

Luis Alberto Arista Montoya*

La esclavitud es propia de la naturaleza humana, ha existido y existe como una forma social negativa. Se trata de  la sumisión de una persona ante el poder de otro, que supuestamente es su semejante o su prójimo. Es una relación de poder. Puede ser una esclavitud voluntaria o impuesta, o una sumisión voluntaria, consentida.

Ha existido desde tiempos inmemoriales. En tiempo de los griegos el estamento esclavo era parte constitutiva de su sociedad “democrática”(el filósofo Aristóteles se casó con una esclava, por ejemplo); en la Roma imperial los bárbaros y extranjeros de pueblos conquistados pertenecieron a la clase esclava; en la Edad Media fueron llamados siervos; incluso en la época de la cultura Inca existieron para trabajos forzados al servicio de panacas reales: las acllas del Inca y las ñustas fueron las bellas sumisas sometidas a servicios amatorios, el sistema de mitimaes fue una forma de esclavitud; en Japón, en ciertos sectores existe aún la esclavitud de geishas esclavizadas por yakuzas (mafias)

Cuando los imperios europeos invadieron y conquistaron África y Asia, la esclavitud de negros se sistematizó brutalmente a partir del siglo XVII, entonces aparecieron la venta y compra de esclavos, se instituyó las rutas del comercio negrero: en puertos como los de Cádiz, Venecia, Lisboa, Holanda y otros, se subastaron negros y negras al mejor postor. En Cartagena de Indias (Colombia) se creó un inmenso centro de acopio de esclavos que proveía a toda América del Sur. En los EEUU fue más injusto, se afincaron en güetos en el Sur (el racismo existente tienes esas raíces)

Lo mismo casi pasó con los culíes (esclavos chinos). En Perú, fue Ramón Castilla quien decretó la libertad de los negros en el siglo XIX. Pero superviven aún otras formas perversas de esclavitud.

No es un fenómeno antiguo, arcaico. No. Existe actualmente una esclavitud moderna: abierta o solapada, impuesta o consentida, concedida, conseguida o concebida. Esclavos y esclavas de toda laya, supuestamente  invisibilizados por el manto “protector” del progreso posmoderno.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe indica: las víctimas de la esclavitud moderna han aumentado en 10 millones de “esclavos” modernos en los últimos 5 años y son al menos 50 millones en total. Que la mitad de ellos se encuentran en países de renta media-alta y alta. Un 86%  se concentra en la economía privada (en el Perú que tiene un 70% de economía informal, la situación es tremenda; se explota a jóvenes y adolescentes). Que la explotación sexual se concentra en el 23% de esas víctimas (en Perú, en Madre de Dios, por ejemplo, la minería informal es el motor que genera una atroz prostitución de menores de edad. Sin contar la cantidad de funcionarios violadores que esclavizan a menores bajo amenazas de muerte, o prebendas en dólares, regalitos o con puestitos de trabajo)

 Además los matrimonios forzados (impuestos, arreglados) son considerados por la OIT como la segunda categoría más grande de esclavitud moderna. Las empleadas del hogar, en Perú siguen siendo consideradas como las sirvientas; las agencias de empleo doméstico en las grandes ciudades como Lima, por ejemplo, son centros de acopio de chicas esclavas de provincias, sin escolaridad, quechua-hablantes, sin mayor destreza.

Pero dentro del “potrero” de la política peruana existen también unos esclavos voluntarios y sumisos, para quienes la obediencia es la mejor virtud al servicio del Poder. Es lo que el escritor francés Étienne de la Boétie denomina servidumbre voluntaria.

 Nuestra “democracia morbosa” de hoy exhibe algunos botones de muestra: el grupo de parlamentarios denominado “niños” son genuflexos esclavos  del presidente; a su vez esté vive sumiso a su ineptitud, a sus  pendejadas (delitos), y al cascarrabias Aníbal Torres, fiel escudero del amo chotano (aunque mi cargo siempre está bajo su  evaluación, dice). Está el grupo de ministros que defienden a capa y espada a su amo: llamados por la prensa como los sobones, los felpudines, los voceros. En realidad son los esclavos Ayayeros, porque su palabra favorita ante el amo es decir siempre: Ayayay. Los demás ministros son una especie de esclavos mudos para quienes es mejor “estar callao boca”. Callo, luego existo, y cobro rico.

Esta clase de esclavitud voluntaria, sumisa es la que está haciendo mucho daño a la democracia en todos sus ámbitos. Pero quienes la practican parecen estar felices, alumbrados por la circulina de sus coches oficiales, y, además, por estar bien remunerados, fuera de “muertos y heridos”… ¡Ayayay!  ¡Ay que rico!

“Ojo, pestaña y ceja” queridos electores, se vienen las elecciones de octubre. Cuidado con elegir a más esclavos,  es como “cambiar mocos por babas”. No se dejen engañar o sugestionar. Infórmense, piensen y elijan al mejor.

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EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 14 de setiembre de 2022. Luis Alberto Arista Montoya.

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