Reina de la selva Radio en vivo
Sábado, 13 de Abril del 2024
PASTILLITAS PARA EL ALMA  |   EL FAROL DE ANGELA SABARBEIN |   NOSOTROS |   CONTÁCTENOS

ARQUEOLOGÍA DEL SABER Y CULTURA DE PAZ

Luis Alberto Arista Montoya* A todo niño- debido a su imaginación creadora- en sus primeros 5 años de edad le gusta jugar a “ser arqueólogo”:

ARQUEOLOGÍA DEL SABER Y CULTURA DE PAZ



25/10/23 - 05:32

Luis Alberto Arista Montoya*

A todo niño- debido a su imaginación creadora- en sus  primeros 5 años de edad le gusta jugar a “ser arqueólogo”: a detectar lugares, explorarlos y excavar para encontrar algo que él imagina vale la pena rescatar, valorar y conservar. En el fondo del inconsciente de todo un auténtico arqueólogo profesional pernocta para siempre un niño excavador, festeja cual infante al encontrar un hallazgo histórico-cultural, y exige respetarlo.

Debido a mi trabajo conozco a buenos arqueólogos y científico que me han enseñado la existencia de los siguientes tipos de arqueología:

1.- La arqueología histórica: es aquella que descubre hallazgos de artefactos, ceramios, mantos, huesos, cadáveres momias, tumbas pertenecientes a culturas prehistóricas u originarias. En el Perú existen: la arqueología costeña (en desiertos), la andina en los andes o sus estribaciones, y la arqueología amazónica. Desde las investigaciones de Julio César Tello hasta los deslumbrantes descubrimientos hechos por Ruth Shady en Caral (la primera ciudad poblada de América considerada hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad) han pasado muchas generaciones de arqueólogos que nos han permitido conocer auténticamente el espacio-tiempo histórico del Perú Antiguo.

2.-La arqueología submarina: a causa del hundimiento y accidentes de barcos o submarinos pertrechados con carga valiosa, o pasajeros (como el caso de Titanic, por ejemplo); aunque también hay inmensa cantidad de basura botada al mar desde la tierra (ahora último se ha encontrado una ballena muerta con doce toneladas de plástico en el estómago); y

3.- La arqueología aeroespacial: los artefactos y basura de naves perdidas en el espacio sideral que vuelan y revuelan. La NASA tiene todo un observatorio de esa “basura tecnológica”. Los llamados platillos voladores(ovnis) ¿ pueden pertenecer a este tipo de arqueología venida de otros planetas? No lo sabemos, los astrónomos están investigando (y algunos que “están en la luna” también, los charlatanes)

En estos días los arqueólogos peruanos se han rebelado contra una pésima medida proyectada por los “sabios” del Ministerio de la Cultura que pretenden eliminar el CIRA.

¿Qué es el CIRA? ¿Para qué sirve? Casi desde que se creó el INC en los años 60 del pasado siglo existe este documento-requisito: Es el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos, que solo otorga la Dirección Nacional de Arqueología a las empresas constructoras de un proyecto, después que un arqueólogo perito haya realizado una excavación preliminar para determinar la inexistencia de restos arqueológicos; y si los hubiera la empresa está obligada por ley a parar la obra hasta que se haga el levantamiento de los bienes culturales, de ser posible Esto es lo civilizado, es sentido común y respeto por el pasado histórico. Así es como se construyen muchos Museos de Sito, encargados de conservar y exponer lo rescatado.

Lo que pasa es que detrás  de ellos están los lobbies empresariales (“los ángeles de Charly”, según el economista Juan Paria), que rompen la mano y presionan a los funcionarios para tener carta blanca y arrasar con todo bajo el pretexto de generar inversión pública.  Y los descarados “sabios” no pretenden regular los alcances del CIRA, sino desaparecerlo para que el Perú pronto “logre una plena modernidad”, arguyen falsamente.

El CIRA es un mecanismo que resguarda la intangibilidad del patrimonio arqueológico, del arquitectónico monumental, del patrimonio natural y de los paisajes culturales. En Japón van más allá de la preservación de los bosques: cada árbol es considerado patrimonio  natural vivo: no se le debe talar ilegalmente, ni desaparecerlo porque por ahí se va a construir una carretera, un templo o una fábrica,  por ejemplo.

Con justa categoría e indignación el Colegio de Arqueólogos del Perú (Coarpe, por sus siglas) realizó días atrás un plantón en la explanada del Ministerio de Cultura. Se movilizaron buscando exigir el cambio de la propuesta del reglamento y de la ley 31770, que modifica la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación. 

También exigen, por supuesto, la destitución de la actual ministra Leslie Urteaga, por buscar eliminar de forma definitiva el trámite del Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA), así como el retiro de la condición cultural de los bienes inmuebles del patrimonio cultural. Esto generaría violencia en las comunidades aledañas. En todo el Perú. Más combustible al incendio. Pues, el respeto cultural a nuestro patrimonio también es base para construir una  Cultura de Paz duradera

Ni siquiera a los gaznápiros ministros de cultura del “profe” Castillo se les habría ocurrido tremenda afrenta. O tal vez sí. Les quedó chico el tiempo. 

El CIRA es el candado de oro del inmenso portón que resguarda el patrimonio arqueológico inmueble de los bienes culturales. Incluso las empresas de turismo no lo pueden violentar o abrir con “ganzúas” truchas (llámese dinero sucio).

Asustados, se han lavado las manos los del MINCUL diciendo que este punto(o puntito) sería “evaluado y analizado para su mejora”. Para mejorar ¿qué? a favor de ¿quiénes?... “Ahí está el detalle” como diría Cantinflas. Mientras tanto a los “sabios” de la Javier Prado, no les iría mal que alguna vez leyeran el estupendo libro titulado  Arqueología del Saber de Michel Foucault, publicado  por la editorial Siglo veintiuno editores, de México (país que nos da cátedra de cómo rescatar, conservar y preservar el patrimonio cultural; no por algo México recibe cerca de 20 millones de turistas extranjeros año)
________
 EDITORIAL. Para Radio Reina dela Selva. Lima 25 de octubre de 2023. Luis Alberto Arista Montoya.
 

Comentar

+ EDITORIAL

PASTILLITAS PARA EL ALMA

EL FAROL DE ANGELA SABARBEIN